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	<title>~Magic Words~ &#187; *Dawn*</title>
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	<description>Un lugar donde la ficción siempre supera a la R.e.a.l.i.d.a.d</description>
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		<title>~Magic Words~ &#187; *Dawn*</title>
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		<title>Cuando lleguen los sueños&#8230;</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Sep 2009 12:00:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>R.L. Moonlight</dc:creator>
				<category><![CDATA[*Dawn*]]></category>

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		<description><![CDATA[*Se abre el telón y, sin presentación, porque a alguien no le apetece currársela o porque da un efecto más dramático, suena una melodía y se escuchan voces, como si el escenario se hubiera convertido en una fiesta. Alguien baja las luces*
 
–Lo siento…
Me disculpaba y ni siquiera sabía por qué. No sentía pena, remordimientos, más [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=palabrasmagicas.wordpress.com&blog=4124753&post=124&subd=palabrasmagicas&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p><em>*Se abre el telón y, sin presentación, porque a alguien no le apetece currársela o porque da un efecto más dramático, suena una melodía y se escuchan voces, como si el escenario se hubiera convertido en una fiesta. Alguien baja las luces*</em></p>
<p> </p>
<p>–Lo siento…</p>
<p>Me disculpaba y ni siquiera sabía por qué. No sentía pena, remordimientos, más allá del hecho de no haberlo probado antes. Quizá me gustase un poquito, después de todo. Me humedecí los labios, como queriendo beber el último sorbo de su esencia, y tragué parte del aire que había osado robarle.</p>
<p>Me aparté. Tampoco sé por qué, si lo que más deseaba en aquel instante era rodearla con mis brazos y llevármela lejos de allí, a algún lugar solitario donde nadie nos mirase y pudiese robarle mil besos más, allá donde pudiese acariciarla entera y ver su rostro arrebolándose de timidez y calor. Puse espacio entre nosotros y giré la cara, intentando enfocar con claridad, plantar los pies bien firmes en el suelo y luego echar a correr para volver a casa de Mareridt. Para permitirle olvidar todo lo que le hubiera parecido desagradable aquella noche.</p>
<p>Sin embargo, cuando me giré a medias para poder buscar la salida con la mirada, su mano se cerró firmemente alrededor de la mía. Me pilló por sorpresa. Abrí los ojos como platos y me encontré paralizado, casi sin atreverme a encararla. Me froté los ojos con la mano libre, evaporando los resquicios de aquella locura pasajera, y me volví.</p>
<p>Sus ojos me asaltaron y me desarmaron, su mirada vivaz y súbitamente apasionada me redujo a un alma sin voluntad propia y me mantuvo pegado al suelo.</p>
<p>–No te vayas.</p>
<p>Me hubiese postrado a sus pies si me lo hubiese pedido, si la orden hubiera salido de sus labios con sabor a miel. Un escalofrío me recorrió la columna y su mano se deslizó por mi brazo, por encima de la camisa pero tocándome como si no hubiera nada que le impidiese sentir mi piel. Ardía. Sentía el corazón latiéndome en los oídos, en las sienes, en el pecho, como si fuera a romperme una por una todas las costillas y dejarme solamente como un amasijo de carne torturada por la lentitud con la que se demoraban sus dedos sobre mi hombro. Se acercó un paso y luego otro. Su tacto me rozó el cuello, la mandíbula. El bajo de su vestido se pegó a mis propias ropas. Tomó mi rostro entre sus dos manos, como yo había hecho tan solo un minuto antes y se puso de puntillas para presionar su boca contra la mía, sin previo aviso. Ahora era yo el sorprendido y ella la esclava del momento.</p>
<p>Sin embargo, su beso fue más corto. Me pareció que se volvía a ruborizar. La sensación fría del vacío en mi interior reapareció incluso con más fuerza que antes, mostrándome un gran agujero negro en mi interior que succionaba cualquier otra necesidad y me hacía adicto a sus labios, un pobre infeliz atado a sus besos y a su aliento en mi boca.</p>
<p>–No me iré –me obligué a responder. No sabía si me refería en aquel momento, aquella noche, o para siempre. Tampoco me importó. Solamente quedaban sus ojos, su mirada anclada a la mía y yo a la deriva en sus pupilas.</p>
<p>Lisbet respiraba como si le faltase el aire, como si no fuera capaz de almacenar todo lo que quisiera. Aunque en un principio me pareció que iba a echarse a llorar, no fue así. No parecía de las que derramaban lágrimas por cualquier tontería. ¿Acaso yo me las merecía?</p>
<p>–Y si te vas –me confió–. Al menos, llévame contigo.</p>
<p><em>Hasta el fin del mundo</em>, quise decirle. Pero preferí callar y guardármelo para mí, callar y sellar sus labios con los míos. Le rodeé la cintura con los brazos y la hice toda mía con un abrazo que me recordó su corporeidad.</p>
<p>Todos los sueños del mundo callaron un latido al unísono.</p>
<p>El tiempo mismo pareció contener la respiración.</p>
<p> </p>
<p><em>*Cae el telón*</em></p>
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		<title>The fairy and the raven&#8230;</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Jul 2009 18:51:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>R.L. Moonlight</dc:creator>
				<category><![CDATA[*Dawn*]]></category>

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		<description><![CDATA[*El telón ya ni se abre, sino que Selene se ve obligada a pasar por debajo, levantando la pesada cortina para ponerse en frente de todos*
Buenas  (casi) noches, queridos y escasos lectores (y dobles saludos para los aún más escasos comentaristas). Espero que os vaya bien. Por aquí me paso, más de un mes después [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=palabrasmagicas.wordpress.com&blog=4124753&post=110&subd=palabrasmagicas&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p><em>*El telón ya ni se abre, sino que Selene se ve obligada a pasar por debajo, levantando la pesada cortina para ponerse en frente de todos*</em></p>
<p><em>Buenas  (casi) noches, queridos y escasos lectores (y dobles saludos para los aún más escasos comentaristas). Espero que os vaya bien. Por aquí me paso, más de un mes después de la última actualización que, -pardiez- qué raro, corrió a mi cuenta.</em></p>
<p><em>Como habréis podido comprobar, pese a que se supone que todas estamos de vacaciones y que hay tiempo libre de sobra, aquí ni las motas de polvo se deciden a actualizar. Y no, definitivamente, nadie tiene excusa: Skadi, que no suele tener internet, pasó como tres semanas en un lugar con ordenador. pero ni se molestó en pasarse por aquí; Iria podría haber actualizado de sobra, pero dice que no tiene inspiración (y no sé qué tontería de dejar de escribir); Sophie tiene internet dos veces a la semana, pero dice que ya ha actualizado bastante últimamente; y yo&#8230; queridos, yo estoy más que harta de ser la única que se preocupa un poco por el sitio. ¿Total? Que, como siempre, acabo siendo la única que se molesta en poner texto. Y pensar que la idea de abrir esto fue de Skadi y es la que menos se pasa&#8230;</em></p>
<p><em>Como sea.</em></p>
<p><em>El caso es que quería disculparme por tener esto abandonado (aunque no sea mi culpa, ni mucho menos). Actualizaré yo, por tanto (una vez más, lo sé, debéis estar más que hartos de mí). Intentaré poner cosas cada quince días, si ninguna de las otras se decide a mover el culo.</em></p>
<p><em>Disfrutadlo.</em></p>
<p> </p>
<h2>Iris</h2>
<p>El hada del arco iris nació cuando la luz y el agua del manantial más puro se encontraron por primera vez. Las ramas de los árboles se habían apartado aquel día para permitir el encuentro y, los nenúfares, aún adormecidos al amanecer, se abrieron de pronto para poder ver el nacimiento de aquel pequeño milagro.</p>
<p>Iris, que así se llamaba el hada, nació envuelta en un vestido de niebla adornado con perlas de rocío. Sus cabellos eran de los colores del alba, anaranjados y dorados, pálidos azules y tonos sin nombre, tan hermosos, que ninguna criatura del bosque pudo evitar acercarse al manantial para contemplarla. Entre su pelo brillaban joyas que asemejaban diamantes, aunque en realidad no eran otra cosa más que los rayos de luz de la última estrella de la noche. En sus ojos, del color de la tierra mojada, pareció destellar la vida que anidaba en el lugar cuando apartó los frágiles párpados. Y en sus alas, las más hermosas que jamás se vieron, danzaban siete colores que impregnaban el aire cada vez que se movía: cuando Iris cruzaba el cielo, dejaba tras de sí el rastro de una paleta invisible, como si pintara en un lienzo. Eso es lo que nosotros hoy llamamos &#8220;arco iris&#8221;.</p>
<p>Pero el hada no era feliz. Se sentía sola, porque no había nadie como ella. Nadie podía pintar en el cielo con sus alas, nadie vestía de niebla y rocío. Nadie llevaba enganchada en sus cabellos la luz de la última estrella de la noche. Ella era diferente a todos los demás. Y eso la hacía sentirse desdichada porque, en el fondo, ansiaba poder encajar en algún lugar, poder tener a alguien a su lado que la mirase y la tratase como un igual.</p>
<p>Un día, mientras caminaba sola, alicaída, descubrió, entre los charcos de un día lluvioso de invierno, una figura tendida en el suelo. Cuando se acercó, lo que encontró fue un cuervo moribundo, de alas negras como una noche sin luna. Le habían disparado y su sangre aún manaba, cálida, encharcando la tierra y manchando la hierba, muerta por las imposibles heladas de la cruda estación. La flecha aún estaba clavada en su pecho, cerca del corazón. Incapaz de verlo sufrir, tan apartado del mundo como estaba aquel animal, lo tomó en brazos y se lo llevó con ella hasta la pequeña casa que había construido cerca del manantial en busca de resguardo en las frías noches.</p>
<p>Durante los dos días que siguieron, Iris cuidó del pequeño animal y rezó para que se pusiera mejor. Extrajo la flecha, que había rozado su corazón pero no lo había matado, lo curó, vendó su pecho malherido y pasó las noches en vela, hablándole como si pudiera oírle, como si fuera a entenderle. Durante los dos días que siguieron, la lluvia continuó cayendo, incansable, como solo puede hacerlo cuando se intenta, esperanzado, probar la luz del sol.</p>
<p>Sin embargo, al tercer día, tres cosas ocurrieron. El cuervo abrió los ojos. La lluvia cesó finalmente. Y el cuerpo del animal desapareció para dejar, en su lugar, el cuerpo espigado y debilitado de un muchacho. Un muchacho que le contó la historia de cómo había sido robada su magia y como lo habían hechizado después. Su embrujo hacía que, cuando llovía, al contacto con una simple gota, su forma pasase a ser la de un ave negra. Si un rayo se sol, sin embargo, incidía sobre sus alas de oscuridad, retornaba a ser él mismo. Le contó cuán desdichado se sentía, porque era diferente a todos los demás y nunca más podría volver a encajar entre ellos, a ser normal. Le dijo que se sentía solo. E Iris lo comprendió.</p>
<p>Desde aquel día, estuvieron juntos. A veces, mientras vagaban sin rumbo, queriéndose, la lluvia los sorprendía y el muchacho se convertía en cuervo. Pero ya no importaba, porque tenía a Iris a su lado, ya no estaba solo. Y volaban, él con sus grandes alas de noche sin luna y ella pintando el cielo como si fuese un lienzo en blanco, con sus siete colores. Y cuando el sol salía para entorpecer su vuelo, se detenían al otro lado del arco que habían trazado, la pintura adhiriéndose lentamente a su lienzo celestial. Esperaban entonces a que se secasen sus alas, a que él volviese a ser aquella otra parte de sí mismo. Y aún así siguen ahora, trazando arcos de colores cuando llueve, esperando al sol para que fije los colores contra las nubes y les permita amarse de nuevo.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><em>Saludos</em></p>
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		<title>Sweet 16</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Jun 2009 16:59:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>R.L. Moonlight</dc:creator>
				<category><![CDATA[*Dawn*]]></category>

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		<description><![CDATA[¡Hola!
Hoy celebramos una fecha muy especial, pues es el cumpleaños de Iria, aquí nuestra madrileña favorita (y mi manita, que es todavía más importante).
Para ello, me he tomado la libertad de actualizar. Pero pondré algo nuevo. No es una historia, exactamente, aunque cuenta una. Es una &#8220;canción&#8221; (o poema) que escribí para ella por petición. [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=palabrasmagicas.wordpress.com&blog=4124753&post=107&subd=palabrasmagicas&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p>¡Hola!</p>
<p>Hoy celebramos una fecha muy especial, pues es el cumpleaños de Iria, aquí nuestra madrileña favorita (y mi manita, que es todavía más importante).</p>
<p>Para ello, me he tomado la libertad de actualizar. Pero pondré algo nuevo. No es una historia, exactamente, aunque cuenta una. Es una &#8220;canción&#8221; (o poema) que escribí para ella por petición. No la puedo poner toda, porque es muy larga, pero me gustaría que, si al menos no la leéis, os paréis a dejarle un mensaje de felicitación, porque ella se lo merece.</p>
<p>Sin más&#8230; ¡¡Feliz cumpleaños, manita!!</p>
<p> </p>
<h2><em>Dragon’s tale</em></h2>
<p>La noche ha caído en silencio,</p>
<p>ha muerto el atardecer;</p>
<p>las sombras se retuercen y agonizan,</p>
<p>no tienen a nadie a quien querer.</p>
<p>Mientras, vuelan en el siniestro viento</p>
<p>las oscuras historias de ayer</p>
<p>que hablan de hadas y elfos,</p>
<p>de princesas que no quieren envejecer.</p>
<p>He tomado en mis manos un eco,</p>
<p>le he dado forma de canción,</p>
<p>mi musa no se merece menos,</p>
<p>es por ella que estoy cantando hoy.</p>
<p>Sus dedos son ahora mis dedos,</p>
<p>la voz con la que hablo es su voz,</p>
<p>yo solamente soy un reflejo;</p>
<p>prisionero devoto y creyente</p>
<p>del hechizo que su belleza creó.</p>
<p>Cuenta este cuento silente,</p>
<p>olvidado para todos excepto para mí,</p>
<p>que existió una princesa reluciente,</p>
<p>la flor más bella del más bello jardín.</p>
<p>Prodigiosa e inigualable mente</p>
<p>despreocupada y desinteresada por igual,</p>
<p>no existió guerrero tan valiente,</p>
<p>que en cruzadas o gestas antiguas,</p>
<p>forjara corazón más ardiente,</p>
<p>que el de mi bella flor de lis.</p>
<p>Caminaba un día la princesa,</p>
<p>lejos de cualquier ruido o lid,</p>
<p>cuando sintió que los sonidos del bosque</p>
<p>adquirían un nuevo matiz.</p>
<p>El sol ya no alumbraba en el cielo,</p>
<p>escondido entre ramas de vid</p>
<p>pero aún así vio un resplandor dorado,</p>
<p>que parecía nacer de un mágico ardid.</p>
<p>Siguió, curiosa, el brillante entramado,</p>
<p>y así llegó del bosque al corazón:</p>
<p>el tiempo allí se había parado,</p>
<p>pues en los inigualables confines dormía un dragón.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>*Se cierra el telón*</p>
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		<item>
		<title>Querido lector&#8230;</title>
		<link>http://palabrasmagicas.wordpress.com/2009/05/15/querido-lector/</link>
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		<pubDate>Fri, 15 May 2009 16:19:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>R.L. Moonlight</dc:creator>
				<category><![CDATA[*Dawn*]]></category>

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		<description><![CDATA[Querido lector…
Considero que hay dos grupos-tipo de lectores: el que lee por obligación y el que lee por gusto.
Yo, personalmente, voy alternando, saltando de un grupo a otro mientras me conviene, a veces casi sin darme cuenta. Supongo que a todos nos pasará algo por el estilo.
Lo más complicado es el ser lector por obligación. [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=palabrasmagicas.wordpress.com&blog=4124753&post=100&subd=palabrasmagicas&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><h2><span style="text-decoration:underline;">Querido lector…</span></h2>
<p>Considero que hay dos grupos-tipo de lectores: el que lee por obligación y el que lee por gusto.</p>
<p>Yo, personalmente, voy alternando, saltando de un grupo a otro mientras me conviene, a veces casi sin darme cuenta. Supongo que a todos nos pasará algo por el estilo.</p>
<p>Lo más complicado es el ser lector por obligación. Somos unos incomprendidos, sufriendo con palabras que se nos atragantan y hacen que nos ahoguemos, que se te pegan al paladar y te dejan mal sabor de boca una vez consigues tragarte los pastosos capítulos. A veces te rompen los dientes, de lo duras que están las páginas. Otras, simplemente te dan arcadas. No se lo deseo a nadie. Pero aún así, tenemos que dar lo mejor de nosotros para terminar esas insulsas novelas que nos atrofian el pensamiento, porque sabemos que nos van a caer en el examen y no somos tan valientes de arriesgarnos a tatuarnos a fuego el simple, tosco y monocromo resumen de Internet. A mí me ha pasado recientemente. La agonía es indescriptible, sintiendo las escaleras bajo tus pies, sin un fin, aún demasiado cerca del principio como para alcanzar la cumbre. ¿La cima de qué?, os preguntaréis. Del respiro, de ese “The End” donde puedes dejar la piedra en el suelo, estirarte. Ya terminó lo peor. Dejas el libro en un estante y te aseguras de que nunca más lo vas a volver a coger. No más, gracias.</p>
<p>Claro que si, el que lee por obligación es un incomprendido, el que lee solo por el placer de hacerlo tampoco puede decir que su camino sea completamente llano. Leemos, en este caso para escapar de vidas insulsas, para olvidarnos de algo, para enamorarnos de otras personas, para reír, llorar, entregarnos a aquello que nos gusta. Nos dejamos transportar por la magia de las palabras y caemos, sin darnos cuenta, a la soporífera ensoñación de estar en otro lugar, de ser alguien diferente. Suena perfecto, placentero. Pero nadie nos habla, a nosotros, los lectores de a pie, a los fascinados por la pluma de escritores con o sin nombre, de los peligros del bosque de líneas perennes. Hablo de los finales forzados, de los personajes sin personalidad. A mí, al menos, me enfurecen. Las ansias del escritor por alargar la saga hasta que ya no sabes quién es quién, hasta que se pierde la esencia y descubres, entre las páginas, que la historia se desangra, que ya o sirven los parches, los nuevos héroes. Que realmente, el novelista, nuestro cuentacuentos, ha descubierto el significado del dinero y se ha vuelto egoísta, se ha olvidado de su creación y se deja llevar por la codicia, el oro. Y empieza a hacer las cosas mal y a rastras. No. No miro para nadie. Aunque seguro que todos conocemos algún que otro ejemplo.</p>
<p>Durante estas dos últimas semanas (quizá algo más) me ha dado tiempo a escapar del estudio gracias a la lectura (que Dios la bendiga). He sufrido penurias intentando hacer que las palabras de <em>Qué es el qué</em> pasaran de la página a mi sistema nervioso. Menudo martirio, he de decir, con perdón del hombre que cuenta sus penurias. He intentando digerir el final de <em>Invocación</em>. Un esperpento sacado de la manga con cierto regusto feliz pero completamente inconcebible que te hace preguntarte por qué un libro más si con tres era más que suficiente. Y, para reconciliarme con la literatura, la de verdad, la que te deja suspirante y extasiada de pura delicia filosófica, metafórica y metaficcional, nada mejor que <em>El Juego del Ángel</em>.</p>
<p>Buen provecho, querido lector.</p>
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			<media:title type="html">R.L. Moonlight</media:title>
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		<title>La Rosa Azul</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Mar 2009 20:04:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>R.L. Moonlight</dc:creator>
				<category><![CDATA[*Dawn*]]></category>

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		<description><![CDATA[*Se abre el telón y Selene se sube al escenario, aunque esta vez sin Dora por allí*
 Selene: Hoy prescindo de introducción, porque el texto ya es lo suficientemente largo como para que os aburraís sin necesidad de mis palabras. Le he recortado partes porque era enorme y&#8230; bueno, nada más. Solo decir que es un [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=palabrasmagicas.wordpress.com&blog=4124753&post=82&subd=palabrasmagicas&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">*Se abre el telón y Selene se sube al escenario, aunque esta vez sin Dora por allí*</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"> <span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Selene: Hoy prescindo de introducción, porque el texto ya es lo suficientemente largo como para que os aburraís sin necesidad de mis palabras. Le he recortado partes porque era enorme y&#8230; bueno, nada más. Solo decir que es un cuento, basado en otro que escribí hace ya muchos años. Espero que lo disfruteis *Sonríe y se despide con la mano*</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"> </p>
<h2 style="margin:0 0 12pt;"><a name="_Toc200290415"><span style="font-weight:normal;font-size:20pt;font-style:normal;font-family:'Old English Text MT';">La rosa azul</span></a></h2>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Hace mucho tiempo, en un reino mágico de los de antaño, vivían un príncipe y una princesa prometidos en matrimonio: ella era la más bella y virtuosa de las doncellas conocidas; él, el más valiente y leal de los caballeros nacidos hasta el momento.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">El príncipe recibió, como regalo de bodas de su amada, un cervatillo de esbelta figura, blanco como la nieve virgen. Era aquella una criatura agraciada, hermosa hasta en su grácil caminar. El problema residía en que él no sabía qué otorgarle a ella como don.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Al preguntarle a su prometida, en espera de alguna idea, ella sonrió y no dijo nada. Y así una y otra vez, hasta que en la novena ocasión, la princesa se decidió a responder a su petición.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">[...]</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">–Si deseas hacerme un regalo, que sea una rosa azul –repetía ella a cada nueva inquisición–. Son flores mágicas que conceden deseos a quienes las poseen. No obstante, si muere, también morirá la persona más importante para ti.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Él le prometió que nunca mataría una de aquellas rosas y, con la firme intención de agradar a su dama con el capricho de tal regalo mágico, partió rumbo a la aventura.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">[...]</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Una noche, meses después de haber abandonado su hogar en busca del regalo, mientras dormía bajo las estrellas, una formidable criatura se le apareció en sueños: un hada de cabellos plateados como la luz de luna y los ojos azules como el cielo, vestida con pétalos de flores y rayos de sol.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">–Apuesto príncipe, tus rezos y súplicas han sido oídas por mí y, si de verdad deseas encontrar una rosa azul, yo te mostraré la más hermosa que unos ojos humanos hayan visto jamás.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">En sueños, el caballero se postró ante la dama tocada de luz y pidió humildemente su ayuda. Porque ansiaba volver a su castillo y ver a su amada. Ella, sin duda, estaría esperando anhelante, pero él no volvería si no era con su deseado regalo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">El hada, complacida con la respuesta del muchacho, le mostró en visiones la montaña donde se ocultaba el milagroso tesoro. Más allá de vales y cuevas, más allá de los confines de su añorado hogar, el príncipe por fin encontraría lo que por tanto tiempo había buscado y, si el corazón de la flor no dejaba de latir, la felicidad estaría asegurada para la pareja.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Durante los siguientes días, el valiente príncipe continuó su viaje en busca de la colina vista en sueños, en cuyo interior se encontraba el secreto de su sino.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Al final del cuarto día, cuando el crepúsculo teñía de escarlata el cielo, llegó. Ante él se alzaba una montaña desnuda de árboles, de tierra baldía y hierba seca. A la entrada de la caverna en cuyas profundidades estaba la rosa, un dragón de azul zafiro aguardaba por él. Sus escamas eran joyas y cristal, que lanzaban destellos al sol poniente. Sus ojos negros se posaron sobre la pequeña figura que era el muchacho en comparación con él. En las profundidades de su alma nació el rugido del león y la tormenta, en su boca vivía el aliento de las estrellas y el fuego mortal. Entre sus patas se escondía la Muerte.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">La batalla duró tres noches y dos días y, cuando al fin se alzaba el sol al comienzo de otra mañana, tiñendo el cielo de funesta palidez, la criatura azul cayó derrotada y su sangre se tornó en perlas rojas que, ante los rayos recién nacidos que acariciaron su frágil superficie se convirtieron en flores que nacieron a los pies del caballero. Pronto, el cuerpo caído en tierra no fue más que una piedra cubierta de colores azulados y una espesa capa de hiedra.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Sin más obstáculos, el príncipe se introdujo en la cueva.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Caminó por las entrañas de la colina durante lo que le parecieron horas, pues el camino se tornaba laberíntico por instantes. No obstante, al final pudo alcanzar el final: la rosa se encontraba dentro de una caja de cristal y oro, de la cual el gallardo muchacho no se atrevió a sacarla. Envolvió el frágil cristal en su capa y, acunando ésta contra su pecho, hizo el camino de vuelta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Cuando el príncipe retornó a su hogar, ya había pasado un año desde la última vez que había visitado a su amada, pero estaba seguro de que ella jamás lo había olvidado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Ni una vez se atrevió a mirar la flor durante su retorno, pero una vez estuvo a las puertas del castillo, no pudo más que sentir curiosidad y desenvolver la caja con sumo cuidado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Dentro, no había la hermosa rosa azul que había visto la primera vez, sino que solamente quedaba un tallo marchito y unos pétalos arrugados. Asustado al recordar la leyenda, sin poder pensar en otra cosa mas que en que había tomado el tesoro y éste ahora había muerto, el príncipe corrió hasta la habitación donde la princesa debería haber estado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Sobre la cama yacía, inerte, un hermoso cuerpo marchito.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">–Tú sabías lo que pasaría si acababas con la vida de la rosa azul y, aún así, osaste atravesar su corazón.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">El príncipe, sorprendido, se volvió a tiempo de ver al hada de cabellos de luz de luna. Entre sus manos había tomado los restos de la flor y, ahora, lo miraba con pena, irradiando luz.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">–Cometiste un crimen y este es tu castigo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">–Yo no hice nada –respondió el joven, sin moverse de su lugar al lado del lecho de la princesa–. Tomé la rosa justamente, después de acabar con el dragón.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Y entonces comprendió. La bestia y la flor tenían el mismo color. ¿Acaso estaban relacionados? ¿Era la vida del dragón y la vida de semejante tesoro milagroso la misma?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">–Ahora lo comprendes, ¿verdad? –murmuró el hada, clavando sus ojos de cielo sobre él–. La rosa no era más que el alma de aquella criatura que tu ceguera y el capricho de tu dama asesinaron juntos. Nunca una vida valdrá más que otra, príncipe, ahora lo sabes, aunque el precio por ese conocimiento haya sido alto. –Y habiendo concluido con su discurso, la hermosa feérica desapareció.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">El joven gritó y suplicó, maldijo y lloró para que la mujer le devolviese a su único amor, pero sus palabras fueron escuchadas por el aire, quien las llevó en sus alas invisibles hasta alejarlas de allí, haciéndolas flotar hacia un lugar donde nadie pudiera encontrar aquel amargo dolor.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Pasaron los días y el dolor del amante dio paso al cansancio. Así fue como se abandonó y se tumbó entre los cristales, cerró los ojos y decidió marchitarse, como había hecho el alma del dragón que había matado, como había hecho el cuerpo de su princesa, a la que había amado más que a ninguna otra persona en el mundo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:9.05pt;margin:0 0 3pt;">*Cae el telón*</p>
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			<media:title type="html">R.L. Moonlight</media:title>
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		<title>The arrival of the prince</title>
		<link>http://palabrasmagicas.wordpress.com/2009/01/18/the-arrival-of-the-prince/</link>
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		<pubDate>Sun, 18 Jan 2009 14:20:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>R.L. Moonlight</dc:creator>
				<category><![CDATA[*Dawn*]]></category>

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		<description><![CDATA[



*Se abre el telón y Selene entra tarareando una canción por lo bajo, aparentemente contenta*
 
Dora: ¡Hala, pero si alguien se digna a pasarse por el blog! Dos actualizaciones en el mismo mes. ¿Verán bien mis ojos?
 
S: *Sonríe* Querida narradora&#8230; *se dirige al público* Amigos lectores&#8230; Bienvenidos a una nueva actualización a mi cargo.
 
Dora: Que ya era [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=palabrasmagicas.wordpress.com&blog=4124753&post=67&subd=palabrasmagicas&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"><em></em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"><em></em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"><em></em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"><em></em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"><em>*Se abre el telón y Selene entra tarareando una canción por lo bajo, aparentemente contenta*</em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Dora: ¡Hala, pero si alguien se digna a pasarse por el blog! Dos actualizaciones en el mismo mes. ¿Verán bien mis ojos?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">S: *<em>Sonríe</em>* Querida narradora&#8230; *<em>se dirige al público</em>* Amigos lectores&#8230; Bienvenidos a una nueva actualización a mi cargo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Dora: Que ya era hora.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">S: Lo sé. Los miembros de este blog no aparecemos muy seguidamente por aquí, pero Sophie y Skadi no tienen Internet e&#8230; Iria y yo somos muy vagas, no es ninguna novedad.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Dora: ¿Qué fue de lo decir simplemente &#8220;estamos vivas&#8221; cada cierto tiempo?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">S: No tenemos muchos lectores, así que supongo que si nos pasara algo, nadie lo advertiría.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Dora: Un beso a todos los (pocos) lectores.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">S: Eso *<em>asiente</em>* Y de paso, ya me despido y os dejo un fragmento, sin más dilación. Se lo dedico a mi manita, Iria, por razones que ella ya sabe, y porque le encanta uno de los personajes de este fragmento. *<em>Ríe y se despide con la mano</em>* Disfrutad de la lectura.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"> <span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">–Creo que no es ese –suspiró–. Seaben no es rubio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Efectivamente, el muchacho que entraba, erguido sobre un corcel negro de pies a cabeza, tenía el cabello tan rubio que parecía que un rayo de sol se hubiese posado sobre su cabeza. Cabalgaba con la espalda muy recta y la cabeza alta, aunque a nadie se le escapó el brillo inteligente de sus ojos verdes algo opacos. Vestía de negro, aunque su capa era de un gris aterciopelado. Una mano sujetaba las riendas blancas, mientras que la otra se mantenía sobre el pomo de su espada, en guardia. Debía ser el sirviente de confianza del chico que estaba por entrar, o acaso un amigo fiel a sus órdenes. Fuera como fuera, Eirene parecía embelesada. Un brillo turquesa de una joya en su oreja captó la atención de Fay. Llevándose una mano a su propio oído, comparó la redondez que se veía entre los cabellos rubios y alborotados del recién llegado y las suyas propias, con un suave pico en lo alto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">–Hadas… –escuchó susurrar a Eirene a su lado, fascinada. Dio un respingo y abrió más los ojos, señalando la figura que seguía al chico rubio–. Tiene que ser ese, Fay.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Su compañera siguió su mirada emocionada, casi con miedo a lo que se encontraría.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">El caballo era tan blanco que parecía surgido de la misma nieve virgen. Habían trenzado sus crines con cuidado y las riendas brillaban por el hilo de oro con que habían hecho las cintas que lo cubrían. Llevaba la cabeza bien alta, como si estuviera orgulloso del peso que cargaba sobre su lomo. Y no era para menos. Sentado sobre la montura se hallaba una criatura aún más hermosa que la que había pasado primero, si es que eso era posible. Dolía mirarlo con fijeza, como si se observara una luz demasiado fuerte. Irradiaba una luminiscencia que jamás había visto antes, como si el haber nacido parte de la realeza lo marcase como alguien fuera de lo común.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Aquel era el heredero al trono de Lothaire.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Tenía los cabellos morenos, los cuales se movían suavemente con la brisa fría que estaba empezando a soplar. Los mechones caían a su aire por su frente, irregulares, pero siempre dejando libres aquellos fascinantes ojos que no miraban a nada, como si estuviera aburrido. El escarlata del iris era tan intenso que resultaba difícil no percatarse de él, por lo que Fay acabó observándola como hipnotizada. La sonrisa algo altanera, como se esperaba de él; las facciones de su rostro, falsamente dulces, estaban relajadas, aunque eso no impedía descubrir en ellas el atractivo de una mandíbula ligeramente cuadrada y fuerte. Se pasó una mano enguantada en blanco por la frente, de modo que la capa se apartó para enseñar su ropa: en su pecho brillaba la plata y el suave tono del escudo de armas de su país. Fay tragó saliva. El lobo parecía querer abalanzarse sobre ella. El mismo lobo blanco que caminaba junto a él: enorme y peligroso, triste y con un brillo extrañamente inteligente en sus ojos azules. Nadie lo sujetaba, pero él tampoco parecía tener la intención de atacar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">–¿No es precioso?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">La muchacha frunció el ceño ante el comentario de Eirene, pero en seguida se recuperó y esbozó una media sonrisa divertida.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">–¿Te refieres al príncipe o al lobo?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Su prima rió entre dientes, aún pegada al cristal.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">–A cualquiera de los tres. El rubio tampoco está mal.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Fay sacudió la cabeza, pensando que no tenía remedio. Sin embargo, misteriosamente, ella tampoco se creía capaz de apartar la mirada de los tres. Unos ojos escarlata se fijaron en los suyos y se quedó repentinamente sin aire. El moreno la estaba mirando con fijeza y un estremecimiento recorrió el cuerpo de la muchacha. Se dio la vuelta, mostrándole la espalda a aquel tinte de sangre y se alejó de las cortinas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Su prometido tenía sonrisa de depredador. La había mirado, precisamente, como si fuera su presa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">–Apártate del cristal –musitó, lo suficientemente alto como para que la otra la oyese–. Me siento como si estuvieses viendo la procesión de mis verdugos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Su prima parpadeó, incrédula. Aún así, obedeció.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">–No tienes que ser tan dramática. No van a firmar tu sentencia de muerte. Solo te casas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">La pelirroja se sentó de nuevo ante el tocador, repentinamente pálida. El recordatorio no parecía haberle agradado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">–¿Lo has visto bien? Parece más peligroso incluso que el lobo que va con él. ¿Y por qué lleva un animal así con él? Podría atacar a alguien.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Eirene le enseñó las palmas de las manos, como si quisiera detener así su perorata frenética. Cuando Fay estaba nerviosa empezaba a decir lo primero que se le pasaba por la cabeza.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">–Respira. No creo que deba preocuparte eso. El lobo es el animal de su escudo de armas, por eso lo ha traído. Aunque ese, precisamente, parece inofensivo. Y… tampoco es tan terrible como lo pones. –Se movió ágilmente por la estancia y se sentó en el borde de la cama, jugando son las cintas azules que ataban las colgaduras de gasa blanca a los postes–. Te librarás de tus padres, por ejemplo. Te mudarás y serás la señora de su reino: él irá a la guerra y nadie te controlará. –Se echó el cabello hacia atrás–. Tienes que mirar el lado bueno.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">La joven, sin embargo, frunció los labios hasta que se pusieron blancos por la presión.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">–Yo estoy bien aquí. Solamente seré un adorno en su bonita cama.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">La de ojos rosados se echó a reír suavemente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">–Quizá sea mejor cuando lo conozcas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"><em>O quizá no</em>, pensó Fay. Pero no lo dijo en alto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"><em></em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"><em>*Se cierra el telón*</em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:5.65pt;margin:0;"> </p>
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			<media:title type="html">R.L. Moonlight</media:title>
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		<title>Starless Night&#8230;</title>
		<link>http://palabrasmagicas.wordpress.com/2008/10/16/starless-night/</link>
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		<pubDate>Thu, 16 Oct 2008 14:15:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>R.L. Moonlight</dc:creator>
				<category><![CDATA[*Dawn*]]></category>

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		<description><![CDATA[*Entra. Sus pasos reverberan más allá del suelo de madera brillante del escenario. Encima suya, una luz parpadea, perezosa.*
S: Podríamos decir, lamentablemente, que este blog está abandonado. *Mira, sin inmutarse, descolgarse una araña, que se posa sobre su hombro. Reprime un ataque de histeria y se la sacude de encima, con algo de asco* Pero [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=palabrasmagicas.wordpress.com&blog=4124753&post=57&subd=palabrasmagicas&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p><em>*Entra. Sus pasos reverberan más allá del suelo de madera brillante del escenario. Encima suya, una luz parpadea, perezosa.*</em></p>
<p>S: Podríamos decir, lamentablemente, que este blog está abandonado. <em>*Mira, sin inmutarse, descolgarse una araña, que se posa sobre su hombro. Reprime un ataque de histeria y se la sacude de encima, con algo de asco*</em> Pero como no queremos que quede abandonado (al menos, personalmente), colgaré algo para ocupar otra entrada más y, con algo de suerte, será otra entrada que no haga más que acumular polvo dentro de mi sección.</p>
<p><em>*Parece que se va, pues da unos pasos hacia las pequeñas escaleras que bajan al lugar de las butacas, pero termina por sonreír y se despide tímidamente con una mano*.</em></p>
<p>S: Que tengais una buena semana, amigos lectores.</p>
<p><em>*Sale*</em></p>
<p><em></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Con cada palpitar, las palabras le taladraban los oídos, incluso en el silencio más absoluto, también en aquel momento: <em>tu culpa, tu culpa, tu culpa</em>. Y no se le ocurrían argumentos para rebatir la acusación, porque creía que si alguien tendría que haber muerto o haber desaparecido tenía que haber sido ella. <em>Prefería</em> haber sido ella.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">–Lo siento… –escuchó que salía de su garganta. Tenía la voz ahogada, presa del nudo que había intentado ocultar en lo más hondo, encerrar en una jaula bajo llave.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">El caballero no se movió. Ni al oírla hablar tan débilmente. Ni al sentir sus manos titubeantes recorrer la piel, para terminar por crisparse sobre sus hombros aún desnudos. Ni aún cuando supo que ella había apoyado su cálida frente contra su espalda. El cabello debía ahora ocultar su rostro de la vista, cayendo en una serie desordenada de rizos y tirabuzones de sombra, pues sentía el cosquilleo de las ondas como un soplo de aire. Percibió su temblor. Los sollozos apagados llegaron a sus oídos como un murmullo, por encima de cualquier ruido nocturno que pudiese llegar del exterior de la pequeña casa, pese a que él no habría sabido decir si el llanto era mucho más alto que el insistente repiquetear de las gotas de lluvia sobre el cristal de la ventana. Las lágrimas cayeron, tibias, se deslizaron por su columna, se perdieron en el borde de su pantalón. Sintió unas imperiosas ganas de girarse hacia ella, de abrazarla con fuerza, de consolarla. Quería decirle que no había nada a lo que temer, que él se quedaría con ella para siempre si se lo pedía. Deseaba liberarla del sentimiento de culpa.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Pero no lo hizo.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Geraint no se movió porque sabía que no temblaba de miedo, sino de sufrimiento e incertidumbre. Ninguna de aquellas amargas lágrimas era para él. Aunque Gaia estaba allí, frágil, sollozante, dolida, culpable, el caballero era consciente de que para ella no existía en aquel momento. Cerró los ojos y permaneció silencioso, quieto, con los puños tan firmemente apretados sobre las rodillas que creyó sentir las uñas clavándosele en las palmas. Esperó, fingiendo paciencia, pese a que el corazón agonizaba con cada nuevo latido, enfermando y marchitándose lentamente a causa del triste llanto.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">–Lo siento… –repitió ella. Su voz estaba estrangulada por un jadeo desesperado. Parecía querer arrancarse las palabras de los labios, pero éstas se resistían, como espinas clavadas, a abandonar su garganta y seguir el camino trazado hasta resonar en su boca–. ¡Lo siento tanto!</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">La chica oprimió la piel con sus dedos, clavándolos, haciendo que los músculos le transportaran la desagradable sensación del agarrotamiento. Tenía los nudillos blancos, marcados como si fuesen a desgarrar el dorso de la mano y mostrar el hueso. Cerró los párpados con fuerza y las lágrimas se tornaron un torrente que bañó sus mejillas impetuosamente y se deslizó silencioso hasta su barbilla. Le dolía el pecho, le faltaba el aire.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">–¡Fue mi culpa! ¡Yo tenía que defenderles de todo lo malo! ¡A los dos!</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Sus gritos rasgaron el aire de la silenciosa habitación. Ahora temblaba tan fuerte que Geraint temió que fuesen espasmos, en vez de sollozos, los que arremetían contra su cuerpo. El frío que de pronto lo embargó hizo que apenas sintiese los finos dedos hundiéndose con ferocidad en su carne, aunque pudo ver por el rabillo del ojo un fino hilillo de sangre que se derramaba de las pequeñas heridas causadas por las uñas. El líquido carmesí discurría torso abajo como un río antinatural. El olor metálico lo hizo arrugar la nariz. Casi podía sentir el sabor a óxido en los labios, en la lengua.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">–No fui capaz de protegerles…</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Su voz se apagó lentamente, hasta que el propio lloro no fue más que un sonido lejano, como si su dolor y sus miedos no fueran más que los que una de aquellas diminutas estrellas que no se habían dignado a aparecer en toda la noche. Un jirón de nube se apartó levemente y un trozo del satélite asomó, tímido y pálido, brillante, morbosamente curioso desde el firmamento, con sus manos de luz de luna acariciando las nubes circundantes como si fueran cachorros de espeso pelaje.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">–Perdóname…</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span style="font-family:&quot;color:black;">El hada calló por fin, haciendo que el suave tamborilear sobre el cristal fuese el sonido más fuerte que inundase la estancia. Parecía que las lágrimas se habían detenido. Quizá ya no quedaba ninguna dentro de ella. Sus manos se relajaron, la tensión desapareció de sus músculos para morir entre desesperación. Su rostro aún mojado, con sus mejillas empapadas, abandonó el cálido y seguro refugio que había encontrado entre los omoplatos del caballero. Durante un momento, nadie dijo nada, nadie se movió a excepción del insolente viento que aullaba en las ventanas, estampando sus fríos dedos contra los cristales.</span><span style="color:black;"></span></span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.25pt;text-align:left;margin:0;" align="left"><span style="color:black;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.25pt;text-align:left;margin:0;" align="left"><span style="color:black;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.25pt;text-align:left;margin:0;" align="left"><span style="color:black;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.25pt;text-align:left;margin:0;" align="left"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><em><span style="font-family:&quot;color:black;">*Cae el telón*</span></em></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0 0 10pt;"> </p>
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			<media:title type="html">R.L. Moonlight</media:title>
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		<title>The Death&#8217;s call</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Sep 2008 09:49:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>R.L. Moonlight</dc:creator>
				<category><![CDATA[*Dawn*]]></category>

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		<description><![CDATA[*Selene llega arrastrando los pies por el escenario, todavía en pijama y con el pelo suelto revuelto, acarreando bajo el brazo un peluche de un conocido protagonista de un videojuego. Alza la mano a modo de saludo y bosteza.*
S: Bienvenidos, lectores y lectoras, personajes, visitantes y simples curiosos. Hoy he decidido que va siendo hora [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=palabrasmagicas.wordpress.com&blog=4124753&post=48&subd=palabrasmagicas&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p><em>*Selene llega arrastrando los pies por el escenario, todavía en pijama y con el pelo suelto revuelto, acarreando bajo el brazo un peluche de un conocido protagonista de un videojuego. Alza la mano a modo de saludo y bosteza.*</em></p>
<p>S: Bienvenidos, lectores y lectoras, personajes, visitantes y simples curiosos. Hoy he decidido que va siendo hora de actualizar&#8230; y como llevo ya dando largas muchas semanas, será mejor que lo haga antes de que mis amistades decidan empezar a mandarme amenzas encubiertas a mi buzón. <em>*Cof cof*</em></p>
<p>Narradora: Y, ¿qué dejarás hoy?</p>
<p>S: Tras muchas deliberaciones conmigo misma y mi almohada, he llegado a la conclusión de que en este blog ha habido ya: grandes descripciones, una bonita escena de amor, un prefacio y&#8230; una historia corta.</p>
<p>N: Lo cierto es que para eso no hacen falta muchas dotes detectivescas, Sherlock.</p>
<p>S: Elemental, mi querida narradora&#8230; Pero creo que es importante no empezar a repetirse tan pronto, así que quería dejar algo original.</p>
<p>N: ¿Has abierto el diccionario y viste el significado de la palabra &#8216;originalidad&#8217;?</p>
<p>S: Sí <em>*sonríe dulcemente*</em> Justo después del de &#8216;asesinato&#8217;.</p>
<p>N: De mañana y ya tan agresiva&#8230; Creo que me voy a pedir unas vacaciones.</p>
<p>S: <em>*Le lanza una mirada fulminante*</em></p>
<p>N: <em>*Huye*</em></p>
<p>S: <em>*Cof cof*</em> Feliz día <em>*Sonríe y se aleja tras su subordinada dejando escapar una risa malvada*</em></p>
<p>***</p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><em><span lang="ES-TRAD">Altair&#8230;</span></em><span lang="ES-TRAD"> lo llamó. Conocía su nombre, lo sabía todo de él. No era un tono femenino, pero tampoco masculino, porque no era una voz en sí. Era una llamada sin palabras, durante la cual quizá la oscuridad fluctuó, ondulándose como la superficie calma de un lago… sin llegar nunca a cambiar. <em>Ha llegado tu hora</em>.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">El muchacho era consciente de la certeza de esa afirmación, pero no quería irse. No sin despedirse de quienes amaba: de su hermano, de cuyo lado lo habían apartado; de Gaia, que siempre lo había cuidado; del viejo Faris y sus historias; de la dulce Iris; de la misteriosa Maia… De Arya. ¿No se suponía que debía evitar que alguien le pusiera siquiera una mano encima a la desdichada criatura? ¿Acaso no había prometido ante el ataúd de su padre que cuidaría de Geraint pasase lo que pasase? Y también debía ayudar a las hadas, como caballero que era.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><em><span lang="ES-TRAD">Este no es mi final</span></em><span lang="ES-TRAD">, se recordó. No tenía una voz con la que hablar, pero supo que la Muerte lo escuchaba alto y claro. De alguna manera, se forzó a creer en lo que decía, aunque las palabras se resistían a tomar forma. <em>Hay algo que tengo que hacer. Una cosa que está más allá de lo que tú puedas llegar a comprender.</em> Tenía que utilizar toda la voluntad que era capaz de reunir para poder hablar. <em>Para entenderlo hay que estar vivo, como yo</em>.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">En la oscuridad absorbente, tan absoluta, un destello de luz plateada llamó su atención. Fue tan solo un segundo, pero llegó para iluminar el escarlata de un vestido. ¿O acaso era el forro interior de una capa? Altair no estaba seguro de si alguien en su estado podría seguir teniendo algo como “imaginación”, pero no descartó que el brillo hubiese sido una mala jugada de ésta, intentando salir de las perturbadoras tinieblas. ¿Había sido la guadaña? ¿Acaso estaba aquel ladrón de almas ya tan cerca de él, esperando un movimiento en falso para arrancarlo sin piedad del mundo que conocía? No llegó a sentir miedo, ya no tenía nada más que perder, pero sí una suave inquietud que lo recorrió como una oleada de tinieblas. Era como un zumbido que nublaba sus ideas y lo ponía a merced del extraño personaje.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><em><span lang="ES-TRAD">Tú no estás vivo</span></em><span lang="ES-TRAD">, le espetó la voz que no era tal. <em>Ni con vida ni sin ella. Eres solo un espíritu pegado a un cuerpo hasta que yo me haga cargo de ti.</em></span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><em><span lang="ES-TRAD">¿Acaso no eres tú lo mismo?,</span></em><span lang="ES-TRAD"> pensó Altair. Según lo que le habían contado, así era: pese a que el cuerpo del hechicero estaba muerto, su alma se había negado a dejarlo, aferrándose a las costillas, escondiéndose en el cráneo.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><em><span lang="ES-TRAD">No oses compararte conmigo, humano</span></em><span lang="ES-TRAD">. Las palabras retumbaron, haciendo que el muchacho se sintiese estremecer. No era una amenaza, sin embargo, o, al menos, no sonaba como tal. Era, no obstante, un recordatorio de que era un ser inferior, totalmente a su merced. Una burla, una afirmación que estaba impregnada de indiferencia. Una petición de rendición y sumisión absoluta.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Altair no iba a aceptarlo. Nunca habían sido de los que se dejaban vencer. En un pasado no tan lejano, había deseado morir. Entonces, la Muerte no lo había tomado en sus brazos. ¿Por qué, entonces, tenía que llevárselo precisamente ahora?</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">No hubo una respuesta ni a esa ni a ninguna de las otras preguntas que le rondaban la mente: ¿qué habría pasado con Arya y sus tres protegidas?, ¿dónde estaban ahora?, ¿podría volver a verlas alguna vez si resistía el embiste del Destino?</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">En ese momento llegaron hasta él las palabras. Sí, ahora era una voz, no la simple oscuridad arrastrándose y meciéndose, oscilando a su alrededor sin cambiar en absoluto. Al principio parecía un tímido susurro, un pensamiento demasiado alto. Pero, de pronto, las verbas se abrieron paso como una luz, echando hacia atrás las sombras, alejando a la Muerte de su presa. Esta vez estuvo seguro de ver el brillo del filo de plata, pero la figura presente en… bueno, en donde quiera que estuviese, no es más que un murmuro de tela oscura que se mece con un viento fantasmal.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><em><span lang="ES-TRAD">Deseo que vivas</span></em><span lang="ES-TRAD">, dijo una voz que no era la de la Muerte. Un sonido brillante, como de campanas repicando. </span></span></span></p>
<p>***</p>
<p><em>*Cae el telón*</em></p>
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			<media:title type="html">R.L. Moonlight</media:title>
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		<title>Dream&#8217;s essence</title>
		<link>http://palabrasmagicas.wordpress.com/2008/07/13/dreams-essence/</link>
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		<pubDate>Sun, 13 Jul 2008 14:15:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>R.L. Moonlight</dc:creator>
				<category><![CDATA[*Dawn*]]></category>

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		<description><![CDATA[*Se abre el telón*
Selene: Bienvenidos, damas y caballeros, una actualización más.
Narradora: ¿Tú otra vez aquí? ¿Es que hay escasez de personal?
S: *carraspea, algo irritada* En realidad, lo que pasa es que Sophie no puede pasarse por aquí porque no tiene internet, y lo mismo para Skady. Iria ya actualizó la última vez, así que pensé que [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=palabrasmagicas.wordpress.com&blog=4124753&post=24&subd=palabrasmagicas&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p><em>*Se abre el telón*</em></p>
<p>Selene: Bienvenidos, damas y caballeros, una actualización más.</p>
<p>Narradora: ¿Tú otra vez aquí? ¿Es que hay escasez de personal?</p>
<p>S: <em>*carraspea, algo irritada* </em>En realidad, lo que pasa es que Sophie no puede pasarse por aquí porque no tiene internet, y lo mismo para Skady. Iria ya actualizó la última vez, así que pensé que era mi obligación darle un poco de vidilla a la cosa.</p>
<p>N: Pensé que ya habíais abandonado esto y no os volveríamos a ver.</p>
<p>S: <em>*risa maquiavélica*</em> ¡Nunca os librareis de mí! <em>*carraspea*</em> Os dejo con uno de mis escritos, para inagurar mi sección, si os parece bien.</p>
<p>N: Recordad que tiene muy poca seguridad en sí misma, no os paséis con las críticas.</p>
<p>S: <em>*Se va, llevándose a la Narradora consigo, mientras se despide con la mano*</em> Disfrutad de esta historia corta, por favor.</p>
<p> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">~*~ Dream’s essence ~*~</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Las plumas caían a su alrededor, como en un sueño, como pétalos de flores arrastados hasta su prisión de hierro.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Ella mostró su mano enguantada, embelesada, y una de ellas se posó sobre su palma un instante antes de desaparecer. Estalló en luz, al igual que lo habían hecho otras antes.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">A través de los barrotes llegaba la tímida presencia de la luna que, lejos de molestarla con su luz, la había parecer más bella.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">“Como un ángel”, había dicho él antes de abandonarla a su suerte, a una muerte temprana y segura.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">“Como un sueño”, se recordó ella mientras bebía del tímido titilar de las estrellas, que asemejaban más lejanas que nunca, libres, perfectas, inmortales.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Ella también había querido ser inmortal una vez. Ansió ser un astro, reluciente, puro, inalcanzable. Pero ahora solo deseaba la muerte. Una muerte que llegaría en el más absoluto de los silencios. Luego, con dedos fríos como el viento cortante del invierno y manos manchadas de la sangre de otros ángeles, le arrebataría la inmaculada blancura a su vestido. Se llevaría su alma, desfallecida, junto con su cuerpo, completamente inerte. La tomaría entre sus brazos y la consolaría con su mortal abrazo, dejando así que las horas consiguieran derramar las lágrimas que ahora atesoraba en lo más hondo de su corazón. Sería ella, una muerte vestida de negro, con su amable guadaña de acero y plata, la que pondría fin a la desesperanza y al miedo. Cortaría sus alas y su jaula sería, para siempre, su tumba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">“Como un ángel”, le había dicho él momentos antes de atraparla en una prisión atestada de mentiras, de sombras malignas que la asaltaron nada más entrar para arrebatarle su corazón entre gritos de triunfo. “Eres como un ángel”. Y sus manos frías habían rozado su mejilla, mientras su mirada pétrea se fijaba en el vestido blanco de encajes. Ella se había alimentado de la vida que ofrecía aquel rostro dulce y completamente inocente y se había envenenado con sus falacias.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">“Como un sueño”, pensó ella mientras se despojaba de sus alas, donde la luz de la luna se había posado para admirar su belleza con timidez.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Pedazos de sueños rotos caían a su alrededor, como en una ilusión, como pétalos de flores que envolvían los barrotes de su celda, anunciando el comienzo de una noche eterna.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Cerró sus ojos y tomó la mano enguantada en negro que le ofrecía su ayuda.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Cerró sus ojos y tomó la mano de la mismísima Muerte.</span></p>
<p> </p>
<p><em>*Cae el telón*</em></p>
<img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/categories/palabrasmagicas.wordpress.com/24/" /> <img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/tags/palabrasmagicas.wordpress.com/24/" /> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/palabrasmagicas.wordpress.com/24/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/palabrasmagicas.wordpress.com/24/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/palabrasmagicas.wordpress.com/24/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/palabrasmagicas.wordpress.com/24/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/palabrasmagicas.wordpress.com/24/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/palabrasmagicas.wordpress.com/24/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/palabrasmagicas.wordpress.com/24/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/palabrasmagicas.wordpress.com/24/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/palabrasmagicas.wordpress.com/24/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/palabrasmagicas.wordpress.com/24/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=palabrasmagicas.wordpress.com&blog=4124753&post=24&subd=palabrasmagicas&ref=&feed=1" /></div>]]></content:encoded>
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