Eternos diecinueve para ti, manita.
Ya te lo dije en el mensaje: nada de el número prohibido. Desde hoy, vas a vivir en El País de las Maravillas de Nunca Jamás. Y espero, que en tu estancia en ese País, vengas a visitarme a menudo al aburrido mundo ù__u Y recuerda, nada de liarse con el conejito a no ser que solo tenga las orejitas de conejo. Bueno, si tiene un pompón en el trasero, también puede valer. Tú con el señor Sombrerero. ¡Y si ves a Peter Pan, ni lo toques! Es mí-o.
Hablando ahora en serio: que te quiero con locura, que en estos años “juntas”, gracias a la inmensurable ayuda de internet y aquel foro ahora abandonado por el que nos conocimos, he disfrutado con nuestras conversaciones, reído con las paranoias, llorado con tus historias. Y espero seguir haciéndolo durante muchos, muchos años más.
Podremos, ¿verdad? Porque somos eternas, ¿no? *guiña un ojo*
Felicidades, maniita. TeQuiiero =D
Narrador: *se asoma* ¡Sí! ¡Felicidades! *Mira a Iria* ¿Lo harás?
Iria: … No puedo resistirme, jiji. Y, después de todo, el blog es para colgar escritos, y tal… (A) Nada, manita, que espero que te haya gustado, ¿eh? Yo por si acaso te doy el coñazo, a ver si con leerlo muchas veces, termina gustándote (o aburriéndote, también es otra opción. Espero que no).
-Te has alimentado hace poco, ¿verdad?
Hubo un silencio, quizá demasiado largo. Se prolongó y se prolongó hasta que solo fue roto por el sonido de la puerta al cerrarse, tras dar el vampiro un par de pasos y adentrarse por completo en la estancia. Elliot tragó algo de saliva, quizá asustado, aunque sabía bien que Light nunca le haría nada. No era de esos, y tampoco era que pudiese dañar así a la princesa… ¿verdad?
Pese a que no se giró, pudo sentir los pasos acercándose. Hizo ademán de darse la vuelta, pero un dedo sobre su cuello le petrificó momentáneamente.
-¿Muerta o sencillamente languideciendo, luchando por sobrevivir ante la pérdida de sangre? ¿Cómo dejaste a tu cena, Elliot?
El semivampiro se encogió un poco sobre sí mismo, entrecerrando ligeramente los párpados. Sin embargo, no tardó en erguirse un poco, abriendo la boca para responder, su mirada mirando fija en el colchón.
-Yo…
No pudo responder, tampoco. Un aliento le acarició la oreja y le hizo dar un respingo. Sus ojos se abrieron enormemente, sorprendidos, aunque pronto lanzaron una mirada de soslayo al rostro que solo podía adivinar entre las sombras pero no alcanzaba a ver, escondido tras una cortina de cabellos castaños.
-¿Recuerdas cuando te convirtieron, Elliot?
El chico contuvo la respiración, los labios firmemente apretados. Cambió el peso de una pierna a otra, pero no hizo ademán de moverse más. Light se tomó aquel silencio como se había tomado el anterior: una clara afirmación. Quien callaba otorgaba, después de todo.
Su lengua asomó de pronto de entre sus labios para acariciar el cuello marmóreo, no tan frío como el de él pero si igual de pálido. Pudo sentir el estremecimiento que recorrió el cuerpo del otro, tan verídico como el roce de su lengua contra la piel.
-Si lo recordases con claridad… Quizá no seguirías acabando con vidas.
-No estoy… -Elliot tomó una brusca bocanada de aire, lanzando una mirada de reojo al otro-. No estoy orgulloso de lo que hago, Light.
-Solo faltaría que lo estuvieras. Pero, ¿es ese el tema? La vida es tan frágil como la música: fácil de interrumpir, increíblemente sencilla de acabar. Tú juegas a ser el músico que elige en qué momento acaba cada pieza.
Elliot no respondió. No podía rebatir verdades como aquellas. De hecho, tampoco era que estuviese escuchando realmente los reproches. Por encima de ellos estaba aquella respiración acompasada que le golpeaba el cuello, cerca de donde la piel había sido anteriormente rozada.
-Pero tú también eres una canción, después de todo, y alguien podría decidir que finalizases -continuó el vampiro contra su oído.
Hubo un nuevo roce, más real, de labios contra la piel. Elliot entrecerró los ojos y cogió aire de nuevo, moviéndose incómodo, aunque sin la suficiente fuerza y ni pizca de la voluntad necesaria para apartarle. La lengua volvió a acariciar la piel, allá donde la vena aorta asomaba.
De pronto, el semivampiro supo qué pasaría. Y no se apartó. Se quedó allí, esperando, a medias curioso, a medias asustado.
Y llegó.
El roce de la lengua desapareció solo para dar paso a la presión de los dos colmillos, que se afilaron con un siseo imperceptible. Pronto, los dientes se clavaron sin reparos pero con lentitud en la piel y la sangre brotó de la herida como el agua mana de una cascada.
No fue tan duro como Elliot recordaba haberlo vivido alguna vez. De hecho, nada fue siquiera parecido a como él recordaba su conversión. Ni siquiera hubo dolor, ni sintió la garganta desgarrarse. Fue… extrañamente perfecto, de una u otra manera.
Sus ojos se entrecerraron y un suspiro escapó de los labios que se entreabrieron. Sintió un brazo entorno a su cuerpo cuando las fuerzas que se iban anulando amenazaban con hacerle caer. Light lo mantuvo firme, contra el propio pecho de él. La pérdida de sangre lo mareaba, lo debilitaba, pero no importaba realmente.
Pronto, quizá demasiado pronto, los colmillos y los labios se separaron de él, dejándole irrevocable y raramente vacío. Con ojos enturbiados, intentó girarse, pero las piernas le fallaron. En un último intento de mantenerse erguido, se dejó caer en la cama, apoyando las manos en el colchón para no quedar tumbado, sino sentado, la cabeza baja. A su alrededor, la habitación y Light giraban en un confuso baile carente de melodía.
Sintió el colchón hundirse un poco más cuando Light apoyó una rodilla en este, solo para susurrarle al oído con total claridad:
-Pero no seré yo el músico que acabe con tus notas, Elliot.
Y su lengua volvió a pasearse, mientras sus ojos se entrecerraban, brillantes, saciados, por el cuello del chico, capturando entre sus labios los últimos resquicios de sangre, tinta roja en una partitura.
Happy biirthday~~
*Cae el telón*

Bueno, antes que nada…
¡¡Gracias, manita!! >///<
El número prohibido nunca me alcanzará, porque yo soy más rápida y huyo a más velocidad *Risa malévola que hace que todos se aparten de su lado*
*Cof cof* En medio…
Decirte que no tienes que esforzarte para que el escrito me guste, porque es divino *baba* Y me encanta, lo mire por donde lo mire. A~~h, nunca dos pares de colmillos fueron tan sugerentes, ¿sabes? *Se ruboriza, a saber por qué*
Y… me parece bien. Me gustan mucho los sombrereros, ya sabes, tengo debilidad por ellos, de una forma o de otra (excepto cuando es Jonnhy Zombi Depp). Y ahora que empieza a acercarse marzo, aprovecho para hacer declaración de intenciones: no voy a tomar el té con ninguna persona que no sea MI conejito (vampírico) blanco, MI liebre (vampírica) de Marzo, MI sombrerero (para el cual no tengo palabras, lo cual no significa que lo margine ni nada por el estilo) y MI gemelo (hay que decidir si es Tweedle Dee o Tweedle Dum). No más. Ya somos los perfectos para una fiesta del té. ¿Capici, virgiliana mía?
Y después de esta super-ida de olla por la que todos los posibles lectores huirán de este blog cuando lean esto, me despido, no sin antes volver a repetirte lo mucho que me ha gustado y lo mucho que te lo agradezco.
Te quiero, manita *Le lanza besos al escenario*
Pd: Peter Pan es todo tuyo, ya sabes que a mí me van más los piratas o, en su defecto, los niños perdidos *ríe y se marcha dando saltitos*
Selene dijo esto en Febrero 23, 2009 a 14:20 |
Qué… ¡Qué erótico! Sip, esta es la primera palabra que se me ha pasado por la mente una vez leído el texto. Me ha encantado, muy bien escrito. *aplaude impresionada* Y la verdad, no sé que más decir.
Espero que sigais actualizanto tan seguido a partir de ahora. Estáis malacostrumbrando a vuestras lectoras, sed conscientes de ello. :3
Sólo me queda felicitar una vez más a Selene~ ¡Que te lo pases cañón! Y enviar muchos abrazos y bexitos a las demás.
Bai bai~
Lop-chan dijo esto en Febrero 23, 2009 a 14:33 |