(“Se abre el telón”)
S: Como podreís ver nos gusta mantener esto tan activo como podemos. Como siempre os traigo un fragmento que quizás algún día sea parte de algo más grande. En este caso no vaís a encontraros ni a Matt ni a Holly. Los protagonistas son Katherine y Bryan. Os pongo rapidamente en situación. Ella acaba de escaparse de casa de su hermana y de su cuñado. Creo que el resto está claro en el texto excepto un par de detalles que no serían nada fáciles de explicar ^^’. Lo mejor es que pregunteís vosotros mismos si hay algo que se os escapa.
“
No tardo demasiado en verla. ¿Quién más podría estar sentada frente a la orilla del mar en un atardecer de pleno invierno? No sabía exactamente cuanto tiempo llevaba allí pero seguramente se estaría congelando de frío.
No podía saber con precisión que la había llevado a salir de la casa de su cuñado de una manera tan precipitada e inesperada pero podía hacerse una ligera idea sobretodo teniendo en cuenta la conversación que habían tenido en la boda de su gemela.
Dudaba si debía acercarse directamente a ella o si debía esperar a que decidiera levantarse. La había visto temblar y juraría que incluso la había escuchado sollozar. Si la conocía tanto como creía, sabía que no le sentaría nada bien que la viese tan vulnerable aunque su único deseo era consolarla, borrar sus lágrimas y abrazarla hasta lograr absorber su tristeza.
Finalmente se armó de valor y descendió las escaleras que lo llevarían hasta ella. Se acercó lo suficiente para que ella pudiese escucharlo y la llamó suavemente.
- Kate – la pelirroja no reacciono. – Katherine – insistió sin demasiado. – Kate, ¿estás bien? – esta vez el joven puso una mano sobre el hombro de la muchacha de tal manera que sin pretenderlo tocó su mejilla.
- ¿Bryan? ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Cómo me has encontrado?
Que lo hubiese llamado por su nombre en lugar de por su apellido era sin lugar a dudas un avance así que se permitió sonreírle dulce y tranquilizadoramente.
- No he necesitado pensarlo demasiado, en cuanto noté tu ausencia supe inmediatamente que te encontraría aquí. Te he traído tu abrigo, debes estar congelada.
No dejaba de sorprenderla lo mucho que Bryan parecía conocerla y al mismo tiempo en cierto modo la asustaba. ¿Significaba aquello que durante todo el tiempo que ella le había rechazado el se había dedicado a profundizar en ella, a conocerla mejor incluso que su propia hermana gemela? ¿Podía eso significar que realmente sentía algo por ella aunque ella misma había rehusado creerlo durante mucho tiempo?
Al silencio de la joven, el mayor de los Blackheart le colocó con delicadeza el abrigo sobre los hombros asegurándose de que no iba a escurrírsele.
- Sé que no te gusta que te vean cuando eres vulnerable pero hay algo que estoy seguro de que ni siquiera sospechas. Eres la persona más independiente que conozco Kate pero todos necesitamos a alguien que este ahí para darnos un abrazo o para protegernos cuando lo necesitamos. A mi me encantaría que me dejases ser ese alguien.
Los ojos de la joven se empañaron, no podía creer lo que acababa de oír, seguramente su imaginación le estuviese jugando una mala pasada y la única intención de Bryan era consolarla como un buen amigo.
- Te lo agradezco, Bryan pero seguro que tendrás cosas mejores que hacer que cuidar de una pelirroja testaruda y con muy mal genio. Sé que tus intenciones no podrían ser más nobles pero no me gustaría que tuvieras problemas con tu novia por mi culpa.
Suspiró, había olvidado que no habían tenido tiempo de aclarar ese punto y aquel momento más que nunca quiso que el malentendido se disipase lo antes posible.
- No tengo novia, Kate, al menos no por ahora, aunque ya sé quien quiero que ocupe ese lugar. Es una pelirroja testaruda y mal humorada pero es mi pelirroja preferida.
Tras quedarse atónita por unos instantes, al fin se vio capaz de reaccionar obligándose a si misma a no ser egoísta.
- No sabes lo que estas diciendo, Bryan. Mi destino es quedarme sola, no puede ser de otra manera, no podría hacer feliz a nadie. Creeme estas mejor sin mi.
Hubiera esperado cualquier respuesta de la joven menos aquella. ¿Cuándo había empezado ella a valorarse tan poco? ¿Tenía algo que ver el accidente de su madre y el hecho de que tanto Cassandra como Evelyn hubiesen encontrado la felicidad?
- No digas tontería, Kate, solo verte cada día en el trabajo ya me hace feliz. Mi mayor felicidad sería tenerte todos los días a mi lado, volver a verte sonreír, incluso agradecería que volvieras a mirarme de mal humor cuando me encargan una misión y a ti te dejan en las patrullas de las calles. Me duele ver que no eres feliz, Kate, me duele más de lo que puedes suponer. ¿Hay algo que yo pueda hacer para devolverte la sonrisa?
La pelirroja salvó la distancia que todavía quedaba entre ellos y se refugió en los brazos del mayor de los Blackheart. Aunque sorprendido, el joven no tardó en rodearla cariñosamente y acariciarle la cascada de rizos rebeldes.
- Cariño, ¿vas a contarme lo que te ocurre? Está no es la joven fuerte, orgullosa y un tanto demasiado independiente de la que me enamoré. Necesito que me digas que te ha hecho cambiar tanto para saber si hay algo que pueda hacer para recuperar a esa Katherine.
La joven apoyó la frente en el pecho del policía evitando así mirarle a los ojos pero él la tomó suavemente por la barbilla y la obligó a conectar su mirada con la suya propia.
- No hay nada que no puedas contarme, nada de lo que puedas decirme hará que te ame menos.
Aunque las palabras del mayor de los Blackheart lograron calmarla un poco, las lágrimas seguían brillando en sus ojos resistiéndose a desaparecer.
- He visto sufrir a las personas a las que más quiero y no he podido hacer nada por evitarlo. Creía que la mejor manera de evitarles el sufrimiento era fingiendo ser la más fuerte de todos pero no ha funcionado.
Al fin el policía pareció comprenderlo todo sin que ella necesitase decir una sola palabra más.
- Te has tragado tu propio sufrimiento, tu propio dolor para ser la tabla de salvación de todos pero ¿quién ha sido la tuya, Kate? Lo único que necesitas es algo a lo que aferrarte o alguien y yo sé que puedo ser ese alguien, solo tienes que confiar en mi y dejarme ayudarte a soportar esa dura carga que te has autoimpuesto.
Finalmente las lágrimas que hasta aquel momento había controlado se deslizaron silenciosamente por sus mejillas dejando al joven que todavía la tenía abrazada un tanto desconcertado.
- No lo entiendes, Bryan, tanto dolor, tanta angustia contenida nos hundiría a los dos, yo solo conseguiría hacerte infeliz, lo mejor que puedes hacer es alejarte de mi.
La joven trató de abandonar la protección de los brazos del policía pero el se negó a dejarla huir una vez más.
- No, Katherine, no voy a dejar que escapes de nuevo. Sé que juntos podremos superar cualquier cosa, solo hace falta un poquito de fe, mucha fuerza de voluntad y todo nuestro amor para lograrlo.
El joven le borró cariñosamente las lágrimas de las mejillas aprovechando la ocasión para acariciarle el rostro dulcemente. Tanta ternura por su parte fue más de lo que la pelirroja pudo soportar.
- No te alejes de mi, Bryan, ayúdame a creer que es posible se feliz, que todavía existe una oportunidad para el amor que siento por ti.
Se había dispuesto a alejar su mano del rostro de la joven pero ante aquellas sorprendentes palabras, la dejó donde estaba.
- No voy a dejarte nunca, mi amor, me sería imposible te amo demasiado como para ser capaz de separarme de ti. Ya sé que tú todavía no tienes claro lo que… espera un segundo ¿puedes repetirme lo que acabas de decir?
La joven lo miró un tanto sorprendida, sin saber exactamente a que se refería y porque se había interrumpido de una manera tan abrupta.
- No dije nada, solo te pedí que no me abandonases, que me ayudases a creer en la felicidad ¿te referías a eso?
El joven negó con firmeza, estaba casi seguro de que ella casi había dicho las palabras que tanto ansiaba oír de sus labios.
-No, no, lo último que dijiste… bueno, no lo dijiste exactamente más bien lo diste a entender.
Al fin la pelirroja comprendió a donde quería llegar el joven y sonrió con dulzura, sabía que no iba a arrepentirse de lo que estaba a punto de decir.
- ¿Qué te amo? ¿Es eso a lo que te refieres? – preguntó divertida.
Como toda respuesta recibió un efusivo y rápido beso.
- Si, creo que era eso a lo que te referías. Creía que ya lo habías adivinado. Ha sido un alivio saber que, después de tanto tiempo fingiendo odiar todo lo relacionado con el amor y de fingir odiarte, al fin puedo decirte lo que siento sabiéndome correspondida.
El joven sonrió a su vez, feliz de saber que ella había recuperado al menos una parte de la felicidad que había perdido en los últimos meses.
- Puedes estar segura de que eres plenamente correspondida. Nunca me cansaré de decirte lo mucho que te quiero y jamás me cansaré de oírlo de tus labios.
- Ni yo de los tuyos, mi amor, ni yo de los tuyos.
Sin que la brisa marina dejase de alborotarles la ropa y el pelo, continuaron abrazados un rato hasta que él no pudo resistir más la tentación y volvió a unir sus labios a los de ella. El sufrimiento había terminado para ambos.”
(*Se cierra el telón*)
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